Columna de opinión

Ese no se qué

Autor: Sebastián Arrau*


Pasa que conocemos a alguien que nos gusta, nos hace reír, nos calma. Y así pasa también con las historias, pero pocas veces sucede que alguien no sólo nos gusta, sino que tiene ese algo que nos lleva a volvernos tontos, a cambiar la rutina y a hacernos adictos, seres que partimos mirando de reojo y terminan haciéndonos esclavos, o historias que, sin esperarlo, comienzan a llamar la atención de quien no miraba teleseries, placeres culpables que cambian la rutina, y que en algunos casos nos llevan a mentir.
Teleseries que escondemos como amantes y que queremos que se acaben, para que nuestras vidas vuelvan a la normalidad, historias que los medios llaman fenómenos, y que tienen ese no sé qué que tienen los amores malditos, que pocas veces suceden y que cuando se acaban, nadie queda feliz.
Quena Rencoret y Pablo Illanes, una vez más, lograron lo que todo guionista de teleserie, director y productor busca: seducir a ese espectador que no se conquista con nada. Siempre que empieza un proyecto, los ejecutivos preguntan: ¿irá a ganar? Y mientras más se trata de seguir la senda que un fenómeno anterior dejó marcada, más cerca se está de conseguir un fracaso. La gracia de ¿Dónde está Elisa? es que demostró que es de los riesgos de donde salen los éxitos, porque si le hubiese ido mal, muchos habrían levantado la mano diciendo: "Yo dije que a la gente no le gustan los thriller", o "yo sabía que la historia de una niñita perdida iba a causar rechazo en un país sensible a las desapariciones".
Pero la audiencia es impredecible, y justo en el momento en que algunos canales estaban dudando en hacer ficción, llega "Elisa" sin avisar, como llegan esos amores malditos, con cara de niña inocente, sin pedir permiso, para callar a quienes decían que la audiencia quiere otra cosa, que las obsesiones no existen, que las teleseries ya no calientan a nadie y los reality shows son el futuro. "Elisa", sonriendo perversa, nos muestra que los fenómenos siguen, y que así como La Madrastra abrió un mercado, y Machos revivió un área dramática, ¿Dónde está Elisa? consolidó un nuevo horario para la ficción local. Gracias Elisa, por ganar un espacio en la pantalla y a Pablo y a su equipo de guionistas por adecuar el género a nuestros tiempos. "Elisa" se acaba pero, como esos amores malditos, no se olvidará nunca.
La gracia de ¿Dónde está Elisa? es que demostró que es de los riesgos de dónde salen los éxitos. Elisa se acaba, pero como esos amores malditos, no se olvidará nunca.

*Guionista de teleseries (Machos, Papi Ricky) y cineasta (Muñeca)

Edición: Stavros Mosjos / Diseño: Victoria Martínez P.