¿Un antes y después del cine?

Se ha dicho que Avatar es uno de esos pocos títulos destinados a cambiar la historia del cine. Durante su preparación, mientras las informaciones e imágenes que llegaban eran muy pocas, ya se rumoreaba que el tratamiento que James Cameron estaba haciendo del 3D iba a ser revolucionario. Que su impacto se equipararía al provocado en su momento por El cantante de Jazz (1927), que prefiguró el cambio del cine mudo al sonoro, o el de El mago de Oz (1939), que trajo el color y el cinemascope al cine.

Y siguiendo estos ejemplos, que no fueron los primeros pero sí los más importantes de la historia del cine, el caso de Avatar puede significar un nuevo estadio para el futuro del séptimo arte. Sus aportes técnicos para el rodaje en tres dimensiones así lo prefiguran, de acuerdo a la máxima con que se ha definido al filme: "una película que gracias a la tecnología puede cambiar al cine para siempre".

Al menos, el camino ya está pavimentado. Desde hace unos cinco años que la industria mira con expectación al 3D y su impacto masivo, y el caso de cintas como El expreso polar, Beowulf, Monsters v/s aliens o Up, dejan claro que el público ya parece preparado para la exigencia y la industria se ha equipado con gran rapidez para el nuevo formato. Un rasgo que la diferencia del anterior proceso de masificación del 3D, en los años 50 y 60, que fracasó por la pobre oferta tecnológica y por la negativa de los grandes estudios de aplicar el descubimiento a sus películas más masivas.

Jeffrey Katzenberg ya lo dijo en 2004, "el futuro del cine estará en el 3D". Y el mismo James Cameron en 2005, en una charla a dueños de cadenas de cine de EEUU, anticipó el fenómeno que hoy es un presente: en ese año menos de cien salas podían exhibir cintas en tres dimensiones. Hoy son más de 3.000.

Un dato puede parecer anécdótico pero encierra el más que probable aporte de la cinta. Cuando Cameron se encontraba en pleno rodaje de Avatar, recibió la visita de Steven Spielberg, quien estaba intrigado con el "secreto" que el director de Titanic se traía entre manos. Cuando salió del set, maravillado, tenía claro que el futuro del cine había empezado a cambiar.


Edición: Jorge Letelier / Diseño: Freddy Vásquez A.