FILMOGRAFIA DE JAMES CAMERON

PIRAÑA 2 (1981)

Fue su primera película y su primer trauma. Después de decidir que se dedicaría al cine al ver La guerra de las galaxias, Cameron comenzó a trabajar en la factoría de cine B de Roger Corman, el verdadero maestro de los grandes talentos del cine estadounidense (Brian de Palma, Francis Coppola, Martin Scorsese, Peter Bogdanovich). A cargo de los efectos especiales, llamó la atención por un efecto en que los gusanos en un brazo muerto cobraban vida. Como era normal en Corman, le ofreció la dirección de un filme gracias a esta gracia. El resultado es Piraña 2, un producto de ínfimo presupuesto en que fue despedido a las tres semanas de rodaje por no ceder ante la torpeza del guión. A partir de ahi juró que nunca más haría un filme que no estuviera escrito por él.

TERMINATOR (1984)

Con estética de clase B y firme mano de autor, Cameron escribió la historia de una guerra final entre humanos y máquinas donde el villano era un terminator, un androide que venía del futuro para asesinar a la madre del futuro libertador de los hombres. Parecía una historia intrincada, pero el impecable sentido del ritmo y la acción del novel director lo transformó en un clásico. Al poco tiempo, la habilidad de Cameron para las historias de ciencia ficción y violencia lo convertirían en guionista de la segunda parte de Rambo y Alien.

ALIENS (1986)

Estar a la altura de la gran cinta de Ridley Scott era un reto no menor. Pero si la cinta original era más bien un producto de terror, la mano de Cameron convirtió a su secuela en una historia muy sci-fi, donde entregó una completa información sobre el origen y ciclo de vida de los aliens, y le dio un trasfondo militar y político más estricto que el filme original. La escritura del guión significó variados problemas al director frente al estudio Fox, entre ellos la negativa de estos de usar a la protagonista original, Sigourney Weaver. Finalmente, Cameron le salió con la suya y obtuvo su segundo éxito comercial consecutivo.

EL SECRETO DEL ABISMO (1989)

Con el favor de la industria, Cameron pudo dar rienda suelta a sus obsesiones. Y la primera de ella fue una historia que le daba vueltas desde la adolescencia, ambientada en las profundidades marinas. En su momento el filme fue el más caro de la historia por su compleja filmación y sus efectos submarinos, tanto que el protagonista Ed Harris se enojó con Cameron por su obsesión y no volvió a dirigirle la palabra. La historia habla de un secreto militar escondido en las profundidades que tiene relación con una criatura misteriosa. Pese a tener buena recepción de público, no fue el éxito que Cameron esperaba y en 1993 realizó un nuevo montaje ampliando el metraje de los 135 originales a 163 minutos.

TERMINATOR 2: EL DIA DEL JUICIO FINAL (1991)

A estas alturas, las historias de desarrollos tecnológicos y el uso de complejos efectos especiales se habían transformado en un sello del director. Pero todo cuajaría de manera definitiva con la segunda parte de su filme original, el que fue en su momento un fenomenal éxito de taquilla. Cameron dispuso para el filme del por entonces revolucionario concepto del morphing, un efecto que permitía ir variando la forma del T-1000, el exterminador hecho de metal líquido, con lo que se podía transformar en cualquier cosa. El director le sumó un ritmo frenético, grandes explosiones y persecuciones, y la fórmula estaba hecha. Visionario como siempre, Cameron usó de manera frecuente imágenes hecha en CGI (por computadora) y no escatimó gastos: se superó a sí mismo como el filme más caro de la historia. Claro que los resultados le dieron la razón, con más de 500 millones de dólares recaudados, lo que lo convertiría en el segundo filme más rentable del cine.

MENTIRAS VERDADERAS (1994)

Con el éxito conseguido con Terminator 2, Cameron ya podría sentirse el "rey del mundo", pero faltaba más. Y en forma inesperada se adentró en los siempre riesgosos terrenos de la comedia con una historia de espías que contenía más acción que todas las cintas de James Bond juntas. Si algún filme necesitaba el director para demostrar su versatlidad, era este: humor bien dosificado, ironía y hasta un subgénero clásico, como los enredos de pareja, se dan cita entre misiles, espías y terroristas. Si en Terminator 2 Cameron se dio el lujo de convertir las calles de Los Angeles en un sitio de guerra, en Mentiras verdaderas destruyó puentes, edificios y aviones. Además, Arnold Schwarzenegger entregó su mejor actuación, y el baile erótico de Jamie Lee Curtis quedó en la historia del cine.

TITANIC (1997)

Haber roto tres veces su propio récord al filme más caro de la historia, no fue impedimento para que Cameron fuera por más. Su Titanic tenía un presupuesto original de 125 millones de dólares, pero los retrasos en el rodaje y las complejas necesidades de producción llevaron esa cifra a los 200 millones, para inquietud de los estudios Fox y Paramount, quienes se unieron para financiar el proyecto. Estos problemas, sumados a las tres horas de duración, hicieron perder la confianza en el director. El resultado fue que a solo diez días de haberse estrenado, el filme ya conseguía 100 millones en recaudación, lo que sumado a los once premios Oscar ganados, llevaría esa cifra a los 1.800 millones de dólares, la taquilla más grande jamás lograda. Una vez más, Cameron lo hizo.


Edición: Jorge Letelier / Diseño: Freddy Vásquez A.